
O trabajamos todos o no trabaja nadie!!
Key Energy dice que no se va de Argentina y que va aseguir explotando a los trabajadores como siempre “desde sus inicios, en 1996".Pero los despidos de trabajadores están firmes.
La crisis petrolera de los últimos meses provocó despidos de obreros, reducción de carga laboral, familias que se fueron, comercios que cerraron y toda clase de especulaciones con respecto del futuro de las cuencas petroleras. El regreso de miles de laburantes a los yacimientos que aun permanecen con mensualidades reducidas en sus hogares es una tarea que los gremios petroleros no pueden afrontar, por los acuerdos de cúpula a espaldas de los trabajadores y la posición de conciliación de clases. La memoria exige que refresquemos los días en que destruyeron YPF. Las empresas extranjeras ya demostraron cual es “su” compromiso, con la clase obrera y el país (auditorias de las utilidades empresarias bien gracias). Por eso aspiramos a que el petróleo sea nacional como corresponde a todo país soberano, dueño de su destino, en el camino que nos marcan los países hermanos de Latinoamérica, para un futuro de liberación nacional y social.
No debemos regalar las conquistas gremiales que salen del sudor y de la lucha de los compañeros. Es un compromiso con los trabajadores de todos los sectores que ponen el hombro en la Patagonia y la transforman en la mayor productora de energía del país. Fuentealba, símbolo de la lucha docente, en la tradición del heroico CHOCONAZO marca el camino. Ningún trabajador en la calle, ninguna rebaja de sueldo encubierta. Es hora de que las organizaciones populares petroleras nos encontremos para salir de la clandestinidad y generar desde las bases un paro real para cortar la situación de rehenes que viven los trabajadores con el gremio, las empresas y las políticas petroleras del MPN.
Key Energy dice que no se va de Argentina y que va aseguir explotando a los trabajadores como siempre “desde sus inicios, en 1996".Pero los despidos de trabajadores están firmes.
La crisis petrolera de los últimos meses provocó despidos de obreros, reducción de carga laboral, familias que se fueron, comercios que cerraron y toda clase de especulaciones con respecto del futuro de las cuencas petroleras. El regreso de miles de laburantes a los yacimientos que aun permanecen con mensualidades reducidas en sus hogares es una tarea que los gremios petroleros no pueden afrontar, por los acuerdos de cúpula a espaldas de los trabajadores y la posición de conciliación de clases. La memoria exige que refresquemos los días en que destruyeron YPF. Las empresas extranjeras ya demostraron cual es “su” compromiso, con la clase obrera y el país (auditorias de las utilidades empresarias bien gracias). Por eso aspiramos a que el petróleo sea nacional como corresponde a todo país soberano, dueño de su destino, en el camino que nos marcan los países hermanos de Latinoamérica, para un futuro de liberación nacional y social.
No debemos regalar las conquistas gremiales que salen del sudor y de la lucha de los compañeros. Es un compromiso con los trabajadores de todos los sectores que ponen el hombro en la Patagonia y la transforman en la mayor productora de energía del país. Fuentealba, símbolo de la lucha docente, en la tradición del heroico CHOCONAZO marca el camino. Ningún trabajador en la calle, ninguna rebaja de sueldo encubierta. Es hora de que las organizaciones populares petroleras nos encontremos para salir de la clandestinidad y generar desde las bases un paro real para cortar la situación de rehenes que viven los trabajadores con el gremio, las empresas y las políticas petroleras del MPN.

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